Quise olvidarme de la historia, de la historia y la memoria. Devorarme los recuerdos, los más locos y los más cuerdos… Quise esconderme entre tus hojas, construirme con tus ojos un alma nueva. Quise marcharme de tu vida y nunca pude, quiero arrancarte de la mía y ya no puedo.
Quise taparte las palabras, me hice un nudo en la boca, quise dormirme en la agonía, que me deja la falopa, de vivir así mil  años. Casi llegué a los cuarenta. Han pasado tantas vidas, que no sé… perdí la cuenta
Quise comprarte cada día, cada tarde, cada noche. Quise comprarte la alegría y sólo te compré un coche.
Y como el viento yo también quise cambiar, dejar esta vida enferma, pero el vértigo y el licor de tu mirar nos arrastraron siempre hasta el mismo lugar, quiero tenerte, tanto quiero tenerte tanto, tanto tanto que te espanto. Te dije tanto que te amo, que te quiero, que te adoro, dije tantas, tantas cosas que me transformé en un loro.
Quise probar de tus manzanas y me diste la prohibida. Fui por el primer mordisco… pero ya estaba mordida, y encendí una fogata para prendernos fuego, quise ser tu incendiario y en verdad soy tu bombero, quise aferrarme a cualquier cosa: al delirio, a la botella. Y qué me importa que me digan que siempre pasa lo mismo y que el amor pronto termina y aunque sé que existirá el adiós hoy me la juego entero.
Yo solo quiero el néctar de tu amor, si el pasado que me importa y el futuro qué se yo.

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